Los primeros auxilios son las técnicas inmediatas que se proporcionan a aquellas personas que están sufriendo repentinamente uno o más síntomas y/o signos de una enfermedad, una lesión aguda o un parto fortuito. Cabe señalar que estas medidas son temporales mientras la víctima es evaluada y atendida.

Brindar primeros auxilios no basta con «querer ayudar», es indispensable la capacitación continua para contar con los conocimientos teórico – prácticos más actuales, y así, evitar negligencia e impericia en los procedimientos; todo ello nos llevará a disminuir riesgos para el primer respondiente, disminuir la tasa de mortalidad.
Por lo tanto el actuar sabiendo, es la clave, por lo que las intenciones de buena fe sin capacitación,!!No salvan vidas!!

Al abordar a la víctima es recomendable presentarse como personal con experiencia en el área y pedir autorización para ayudarla; al recibir una respuesta verbal coherente, o mediante un movimiento de cabeza, es decir, expresando de alguna manera la respuesta afirmativa, se considerará un !!Consentimiento explícito!!. Si la víctima se encuentra inconsciente, no está mentalmente apta para responder o es menor de edad (sin padre o tutor presente), se considerará !!Consentimiento implícito!!, definiéndolo como la suposición del deseo de esta persona (paciente) o padre/tutor sea atendida por una persona con conocimiento.
El abandono, también se considera un concepto importante de definir, analizar y tenerlo presente en nuestro actuar diario. Dos tipos de abandono pudieran presentarse en el área de los primeros auxilios; iniciar un abordaje y suspenderlo antes que arribe personal más capacitado, o bien, darse cuenta de la necesidad de brindarle ayuda a una persona y no hacerlo.
